Análisis Titanfall 2

Tengo que reconocer que me he acercado con pies de plomo a esta segunda entrega de Titanfall. Pese a ser un gran defensor del primero, con sus diversas carencias, el juego de Respawn Entertainment era una propuesta nueva y muy divertida que funcionaba en casi todos sus aspectos y que sus problemas se le podían perdonar por ser una saga embrionaria y, si me preguntan a mí, por lanzarse antes de tiempo para darle un empujoncillo a la One. La segunda parte no iba a recibir mi clemencia.

Respawn ha tenido tiempo para escuchar a la comunidad, quitarle los pañales a sus robots y traernos un juego más completo y maduro. ¿Habrá llegado Titanfall 2 a la mayoría de edad? La primera prueba de fuego para demostrarlo es su campaña, una de las grandes lagunas del primer juego.

Para que quede claro, la campaña de Titanfall 2 es la mejor de los últimos años dentro de este subgénero de shooters multijugador. Respawn se ha sacado de la manga una aventura muy original, entretenida de principio a fin y que demuestra que un gran multijugador no exime de una gran experiencia individual.

La aventura de Jack Cooper y el Titán Vanguard BT-7274 es un ejercicio perfecto de cómo hay que hacer una campaña, aprovechando todas las virtudes del título e ir dosificándoselas al jugador para que constantemente disfrute de ellas, sin caer en la repetición y el aburrimiento.

A media que avancemos en la historia vamos a tener que explorar, escapar de diferentes peligros gracias a nuestro parkour, jugar con dos realidades para avanzar por el escenario, hacer frente a oleadas de enemigos y, como no, luchar contra otros titanes con el estatus de enemigos final. Algunas de ellas darían para la mecánica de un juego pero Titanfall 2 se permite el lujo de dejarnos juguetear con ella unos minutos para luego ir a por otra.

El cóctel es maravilloso, como lo es la relación entre el humano y el titán. Hacía tiempo que no lograba empatizar tan rápido con dos personajes de este calibre. Si bien resulta muy sencillo hacerlo con el marine de Doom (más que nada porque es un “total badass” que desmembra cualquier cosa que se le cruza) no me lo esperaba con esta pareja y su relación sencilla pero muy efectiva. Puede que la clave esté en la manera en la que Respawn humaniza la relación con sus conversaciones y el poder elegir en algunos momentos la respuesta que le damos a nuestro sidekick robótico, que pese a no valer para nada en cuanto a decisiones dentro del juego sí que consigue hacernos más partícipes de su particular odisea.

El único gran “pero” de la campaña es su brevedad. A duras penas llega a la media docena de horas que se perdonan por lo bien equilibrado que está todo el conjunto pero sí que un par de horitas más no nos hubiesen disgustado en absoluto, sobre todo porque la historia se podría haber estirado un poco más sin parecer una excusa.

Otro de los grandes problemas del primer Titanfall era la poca sensación de progresión que uno tenía al echarles horas e ir subiendo de nivel. Un contenido no muy abundante y el poco contenido, salvo mapas, que el equipo lanzó post salida del juego hicieron que, poco a poco, los campos de batalla fuesen quedando desiertos, salvo los incondicionales.

En Titanfall 2 se han intentado hacer las cosas diferente para mantener al jugador más enganchado a sus escaramuzas.

Para empezar, nos enrolaremos en el grupo de rebeldes que protagonizan la historia pero a medida que subamos de nivel podremos formar parte de otros equipos de mercenarios. Participar en batallas nos otorgará reputación con ese grupo y eso nos ayudará a desbloquear recompensas especiales y, sobre todo, darnos las sensación de estar haciendo algo más que pegar tiros. Como buenos seres humanos, saber que tenemos una meta cercana nos incita a seguir un poco más hasta alcanzarla y Respawn ha aprendido la lección.

Otro punto fuerte de su multijugador, además de su inmejorable jugabilidad, es la mayor variedad de posibilidades a la hora de hacer frente los combates. Una mayor número de titanes, muy variados entre sí, nuevos tipos de piloto, nuevo equipo, como el famosos gancho, hacen el juego sea mucho más rico que su primera entrega y por lo tanto que nos pique le gusanillo a probar más maneras de jugar, más allá de probar una u otra arma.

Todo eso sumado a lo bien diseñados que están los mapas. La velocidad, el frenesí y el buen sabor que deja cada partida de Titanfall 2 no serían nada si sus mapas no estuviesen a la altura. Se nota el mimo de Respawn en sus escenarios con oberturas en muros, ventanas, pasillos, tejados… casi cualquier cosa que vemos es sinónimo de oportunidad. Además, se sigue cuidando que los titanes no sean los dictadores de la partida gracias, una vez más, a la verticalidad o a esas zonas que un titán no puede alcanzar, como son los puntos de captura o similares.

Eso sí, un jugador novel en shooters multijugador encontrará un plus de dificultad aquí más que por ejemplo en Call of Duty: Infinte Warfare. El número de posibilidades, la velocidad y la habilidad requeridas están por encima del resto de shooters del mercado pero, por contra, la satisfacción o las posibilidades de hacer algo épico son muy gratificantes.

El pan de cada día es en Titanfall 2 sublime. Al igual que sucedía en el primer juego, la cantidad de highlights que nos quedarán en el recuerdo tras cada partida pueden ser numerosas. A pie o en titán se pueden hacer muchas cosas y es difícil no disfrutar partiendo a un titán con una katana o lograr escapar de el asedio de un titán mientras escapamos corriendo por las paredes para luego buscarle la espalda y acabar destruyéndolo.

Respawn Entertainment ha cumplido con lo prometido y yo diría que un poquito más (además todo el DLC será gratuito). Esta segunda entrega es todo lo que debería haber sido la primera. Por suerte, la saga ha despertado a tiempo y nos deja el mejor shooter competitivo del año. Es una pena que no se haya llevado tanta publicidad y las fechas no le hayan acompañado ya que, independientemente de la calidad de Battlefield 1 o Call of Duty: Infinite Warfare, salir cerca de esos dos colosos es siempre un handicap importante.

Veremos si la tercera entrega recibe los galones que merece y Respawn sigue mejorando un juego que a día de hoy es espectacular.

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