Análisis The Sexy Brutale

Si mezclamos Majora´s Mask un entorno semejante al de la película Eyes Wide Shut y una jugabilidad al estilo aventura gráfica… ¿qué saldrá?… pues The Sexy Brutale

¿Es The Sexy Brutale tan bueno? A mi modo de ver… en parte.

El juego de Tequila Works y Cavalier Game Studios trata de Lafcadio Boone un sacerdote que está atrapado en la mansión que da título al juego. El sacerdote despierta en una especie de fiesta al más puro estilo de Carnaval Veneciano y allí será sorprendido por una especie de entidad femenina de color rojizo, mientras está en el suelo, como si se hubiera desmayado, bien, este ser, se le acerca y toca su máscara y vemos como le otorga algún tipo de habilidad a la misma.

Previamente se nos ha mencionado que “El Marqués” un hombre que ha convertido el lugar en un casino/mansión realiza una fiesta selecta en la que sus invitados tienden a cumplir lo que desean… pero en esta ocasión no será así.

Entonces, en la habitación, Lafcadio (tú) te levantas y comienzas a explorar.

Si algo puedo comentar hasta aquí, es que, como en otras excelentes obras hay un toque único en su primer encuadre, es casi como un sello del tono de aquello a lo que vamos a jugar, por favor, fijaos sólo del min 1:10 a min 2:22:

Vemos como la habitación se “dobla”, llueve dentro de ella hay una composición “triangular hacia una chimenea en la cual, encima hay una variación de la realidad: El cuadro “EL DEVORADOR DEL TIEMPO” de Goya. Pero en lugar de ver a Cronos comer a uno de sus hijos vemos como se come un reloj.

El tiempo es importante, la realidad va a ser transfigurada y estamos entrando en un plano dimensional imposible… todas estas ideas, sensaciones o como queramos llamarlas están ahí. En un primer encuadre. Posteriormente empezamos a investigar y nos encontramos con que la mecánica del juego es la exploración, avanzar y conocer los rincones de la mansión con mecánicas tales como observar a través de una cerradura:

Como vemos en la imagen cada vez que nos ponemos a observar a través de una cerradura tenemos un ángulo visual determinado, que podemos ir dirigiendo a nuestro gusto de izquierda a derecha o derecha a izquierda. Son decisiones adecuadas, le otorgan verosimilitud a la obra dentro de sus limitaciones técnicas, pues el ángulo de cámara central (desde arriba) no varía… esto, sumado a que la historia te agarra cuando vemos el primer asesinato de la mansión. Que, por cierto, lo verás a través de la cerradura y no verás al asesino, pero después sí lo verás, porque se repetirá el mismo asesinato, en el mismo tiempo, pero tú estarás tras otra puerta. Entonces caerás en que esa es la dinámica del juego. Entonces estarás a solas con el asesino, pero no te verá. El truco es que la máscara tiene poderes y no permite que te vean durante un tiempo determinado.

Tras dicho evento el ente (con un look al más puro estilo Splatoon) te explicará todo lo que necesitas saber y te dará un reloj para reiniciar el tiempo cuando quieras… y te dirá que tienes que salvar a nueve invitados de los malvados siervos de la mansión.

La jugabilidad resulta perfectamente sencilla, tanto con teclado y ratón o como mando (recomiendo quizá un poco más el mando) no dará problemas… el reto no va por los controles como cabría de esperar en una aventura gráfica. Además, tal y como ahora está de moda cada acción que podamos realizar va acompañada del lugar para realizarla, con su función y con el botón a pulsar… Por otra parte, el color está bien trabajado, los colores chillones sirven para indicarnos con qué objetos podemos interactuar. El menú resulta sencillito e intuitivo.

El reto es ir completando el mapa poco a poco e ir aprendiendo donde están los objetos y los movimientos de los personajes (o más bien descubriendo, pues el propio juego te lo indicará) para aprender sus rutinas y así ser capaces de evitar los asesinatos sin interactuar con las víctimas o asesinos directamente.

Si fracasas el tiempo día se reiniciará. Un acierto que tiene el juego es que cada día consta de diez minutos, si no has logrado superar los retos (puzles) en ese periodo de tiempo fracasarás. Y esos diez minutos… no son para tanto si hay que repetir, es decir… imaginad que el día sea de media hora…

Por otra parte, NO HAY QUE RESOLVER TODOS LOS ASESINATOS EN 10 MIN. sino cada uno de los nueve, lo que le otorga un diseño más clásico y llevadero.

Las máscaras, los guiños, como el cuadro mencionado arriba y demás le otorgan un sinfín de simbologías a la obra en sí. Una obra que argumentalmente cobra su cohesión argumental al final… ya que no dejarás de hacerte preguntas a medida que escuchas conversaciones o ves los entornos.

El tiempo se ha manejado en los juegos otras veces… pero es que The Sexy Brutale… no lo hace mejor que otros… tan sólo le otorga una mayor credibilidad argumental al hecho de que en todo momento, en cualquier juego, mediante ensayo error, el jugador podrá volver atrás… No es como en Majora´s Mask… que ibas contra reloj en todo momento…

Aunque he de decir que no es una mala explicación. Es decir, si en todo juego podemos hacer lo que en The Sexy Brutale (no con mecánicas “legales” eso sí)…  es un acierto. Pero no tan genial como la explicación que se da en otros títulos como por ejemplo… Bioshock Infinite

El final tiene un giro un tanto visto ya… pero no por eso es malo… es más… hay un final secreto. No voy a hacer spoilers… pero creo que con este final secreto caemos en el tema del juego, y no podemos salir de él… el tema del juego es la obsesión. No diré más.

Eso sí… ¿por qué he dicho antes que no es tan bueno? Pues a partir de aquí habrá spoilers, de modo que dejo a tu elección seguir leyendo o no.

Al final, después de un sobresaliente apartado sonoro, al final después de un sobresaliente diseño artístico y de una historia muy pero que muy convincente el juego cae en picado. Por un fallo de lo más tonto, además, pero que no puedo evitar dejar de mirar. Al final del juego tú eras el asesino. En otra etapa de tu vida fuiste el anfitrión de la mansión en la que encerraste a tus amigos, a tu mujer que esperaba un niño… para matarlos. Esa historia te ha estado generando un martirio inmenso y en tu mente la has estado repitiendo, una y otra vez… para fingir salvarlos y aliviar tu dolor… ¿Y eso es malo? Sí… porque tal y como el juego lo narra esto para ti ha tenido que ser una pesadilla, pero tal y como tú lo juegas y lo sientes… no ha sido así. Tú te sientes un héroe todo el juego, y el hecho de no interactuar nunca con las víctimas… lo hace… un tanto plano. Vemos sus vidas, sus emociones etc… pero nunca llegamos a sentirnos presos de un tormento. Nunca sentimos la culpabilidad del protagonista. Es más, hay un final secreto que incita a pensar que el protagonista se perdona a sí mismo. Pero el jugador nunca estará allí… sino que la historia decide hacer un giro a lo Shutter Island o El Gabinete del Doctor Caligari y en cine queda bien, pero aquí… con estas circunstancias y sin jugarlo… no sé el giro queda a medias. Quiero decir que no nos ponemos en la piel de descubrir que somos el asesino como el personaje… y en un juego que lo hace tan bien como este… eso… se hace notar bastante.

Pero dejando de lado este tropiezo… el juego es redondo… una pena que no supo estar a la altura de sí mismo en el tramo final.

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