Análisis The Evil Within

Había mucha expectación con la vuelta al género de unos de los grandes maestros japoneses del videojuego. No todo los días Shinji Mikami, el creador, entre otras cosas de Resident Evil, decide lanzar un nuevo survival horror, justo en el momento en el que la saga que él creó no está en su mejor momento.

The Evil Within nos pondrá en la piel de Sebastian Castellanos, un detective de Krimson City con un pasado trágico que deberá enfrentarse a un mundo lleno de tragedias, acción y terror, que parece girar en torno a la figura del misterioso Ruvik.

El juego de Tango Gameworks nos propone una historia interesante que intenta alejarse del clásico malo maloso que quiere acabar con el mundo y se apoya perfectamente en el trasfondo de sus personajes para hilvanar una ficción mucho más atractiva para el jugador y que encima refleja de manera increíble gracias al excelente trabajo artístico.

Durante los quince capítulos que componen el juego (más de una docena de horas de juego, aunque puede completarse en menos de cinco ya que hay un logro por conseguirlo) viviremos todo tipo de situaciones en las que el terror y el estrés, en general, predominarán. The Evil Within es una montaña rusa del terror en la que nunca nos dará la sensación de tener la situación bajo control, siempre estaremos temerosos sobre qué demonios va a ocurrir ahora y sobre todo qué diantres hacemos allí.

The Evil Within 

En general, nuestros recursos siempre serán muy limitados y deberemos conservar nuestras balas como si fueran tesoros; el número de armas en el juego no es muy elevado: cuatro más nuestra querida ballesta Agonía. También contaremos con granadas y las imprescindibles cerillas. Amaremos a nuestros fósforos más que nuestra vida, ya que nos permitirán quemar a nuestro rivales, si logramos tirarlos a tierra, y acabar con ellos de un plumazo. Con suerte, lograremos encontrar armas de un solo uso, como las hachas o las antorchas, que también ejecutarán a nuestros perseguidores al instante.

Durante nuestro viaje, por llamarlo de alguna manera, tendremos que ir con cuidado, además de evitar enemigos siempre que sea posible (e ir con cuidado con no gastar toda la barra de sprint y acabar ahogados), no caer en algún cepo, cable bomba o trampa de ácido que merme considerablemente nuestra salud y, peor aún, avise a los lugareños de nuestra presencia. Si somos hábiles, lograremos detectarlas y desactivarlas y así conseguir valiosas piezas que nos servirán para fabricar virotes para Agonía (cegadores, explosivos, eléctricos, congelantes y los muy afilados normales).

 The Evil Within

Si comentaba la importancia de no ser detectado y pasar desapercibido, cuando no haya más remedio, siempre que no queramos gastar munición, deberemos actuar con sigilo y apuñalar por la espalda a los moribundos que pueblan los mundos de Krimson City. Podremos ayudarnos de botellas de cristal, lanzándolas donde nos interese y así despistarlos o directamente lanzárselas para atontarlos y pillarlos por sorpresa. Si nos vemos fuertes, también podemos hacerles caer en sus propias trampas y matar dos pájaros de un tiro.

Ya sea dejado por un enemigo o tirados por las diferentes estancias, será capital ir recogiendo los contenedores de ¿cerebros? que nos permitirán mejorar nuestras habilidades (más vida, más capacidad de esprintar o mejorar las características de nuestras armas, entre otras) en el bien llamado Lugar Seguro. A través de un espejo, como Alicia, accederemos a diferentes estancias de un manicomio, custodiadas por Tatiana, la afable enfermera. Además de acceder a la silla que nos permitirá mejorar nuestras habilidades a base de descargas, también nos servirá para abrir depósitos de la morgue que contendrán valiosos suministros, siempre y cuando demos con las diminutas llaves que hay esparcidas dentro de unas estatuas por Krimson City.

 The Evil Within

Otra de las grandes bazas del juego son sus enemigos especiales. Normalmente, nos encontraremos con ciudadanos que han vivido días mejores, estos nos atacarán cuerpo a cuerpo, aunque más adelante terminan militarizándose y van equipados con sus pistolas y ametralladoras. Al margen de los normales, tendremos que hacer frente a ciertos enemigos más potentes y, que en muchas ocasiones, no podremos derrotar por lo que el juego nos obligará en muchas ocasiones a huir como si no hubiese mañana o a resolver ciertas situaciones con el enemigo persiguiéndonos sin darnos ni un solo respiro. Para los que nos gusta pasarlo mal, todas esas situaciones son una maravilla y se disfrutan y se sufren a partes iguales.

Ya sea por el estrés de las persecuciones o por las diferentes sorpresas que pillarán al jugador desconcertado, The Evil Within no sería nada sin su impecable apartado artístico. El mundo que ha creado el equipo de Tango es maravillosamente pesadillesco, tanto los entornos como los diferentes enemigos, en especial El Guardián (el hombretón con la caja fuerte en la cabeza). Hay un mimo por los detalles que hacen imposible que el jugador no quede atrapado por la atmosfera del juego  y por lo tanto a merced de Mikami y sus triquiñuelas. El apartado sonoro no se queda atrás y apoya totalmente esa sensación de soledad y terror que viviremos con Sebastian; para la historia queda ya la musiquita que nos avisa de la cercanía de los lugares seguros.

The Evil Within 

Dicho mimo por el detalle y sobre todo gracias a los espléndidos efectos de iluminación, ayudan a olvidar que el juego podría lucir mucho mejor de lo que ha terminado siendo. Las versiones next gen no demuestran el potencial que un juego actualmente debería tener (demasiada textura pobre y más dientes de sierra de los que nos gustaría), pero como decía los efectos de iluminación, las partículas de luz y polvo y el genial nivel artístico ayudan a paliar esos déficits.

La cámara, en tercera persona, también ha traído algún que otro dolor de cabeza puesto que se ha preferido ceder muy poco espacio entre el objetivo y el protagonista, enfatizando así la opresión que sentirá al jugador y su impotencia al no tener una mejor panorámica de lo que sucede a su alrededor.

En definitiva,  The Evil Within ha resultado un juego redondo. Un survival horror de matrícula, con una buena dosis de acción, supervivencia y terror, ligados a una historia interesante. El juego nos mantendrá interesados y entretenidos durante todo su recorrido y nos regalará momentos que fácilmente podremos almacenar como alguno de nuestros preferidos en esto de los survival horror.

 

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