Análisis Outbreak

Después de una buenísima racha de triples A que hemos vivido durante estos meses y, sobre todo en marzo, me puse con un título indie de los pies a la cabeza, de esos que hacen tomarte un respiro de tanta superproducción, que por lo menos a mí, me satura un poco.

Outbreak, desarrollado por Dead Drop Studios, es un survival horror shooter de vista cenital que bebe de muchas fórmulas más que comprobadas y que a su vez contiene maneras de narrar o de jugar que nos recordarán a otros títulos más conocidos.

La historia no es algo innovador: surge una invasión zombi en la que varios supervivientes dentro de un hospital tienen que encontrar una salida, evitando una serie de impedimentos y buscando formas de abrirse paso.

En el menú principal, podemos encontrar varios modos de juego: la historia principal, un modo horda en el que hay que ir sobreviviendo en diferentes estaciones y una versión de la historia más centrada en la narrativa y el survival.

Centrándonos en los modos single player, me parece una genial idea el hecho de que el jugador pueda elegir cómo quiere jugar el núcleo del juego, de hecho, deja incluso una pequeña personalización de las diferentes fases del desarrollo del juego pudiendo elegir por ejemplo los personajes o la dificultad. Además, en el apartado multijugador, tenemos un modo cooperativo a cuatro jugadores donde hay chat de voz para una mejor organización.

En el apartado visual encontramos luces y sombras. Gráficamente el juego no es gran cosa, pero tampoco lo necesita, tiene un estilo visual parecido al maravilloso To The Moon o al alocado Hotline Miami, pero se queda a medias de todo lo que podría exprimir con las herramientas de las que dispone. La paleta de colores es correcta, pero peca de demasiada “neblina” u oscuridad para querer dar ese toque survival. No es necesario y tampoco lo consigue, incluso a veces es molesto y puedes hasta tú mismo visualizar cómo el espacio que te rodea se podría haber interpretado de otra manera.

El sonido es discreto: las introducciones a las fases sí están acompañadas por una música totalmente acorde a los momentos de tensión, pero una vez que empieza la fase, se quita totalmente la música. He echado en falta fragmentos sonoros que acompañen la experiencia para dar más empaque a la experiencia de soledad y miedo.

Usa mecánicas ya conocidas de manera acertada: el apuntar sin poder moverte característico de los Resident Evil de antaño, el crafteo de objetos o cálculo o gestión de lo que tenemos para sobrevivir en esta invasión zombie.

Tenemos un mapa que podemos consultar constantemente y que nos lleva demasiado de la mano, es decir, al abrir el mapa ya están marcados los puntos clave o de interés y esto le quita peso a la experiencia survivial. De esta manera, en determinadas fases, pasas completamente de explorar y te entran ganas de ir directamente al objetivo. El juego también tiene documentos que leer u objetos que nos darán información de la historia o de la fase y que también pasaremos desapercibidos si vamos directos al objetivo.

El menú de crafteo y gestión de objetos es desafortunado y nada intuitivo, es molesto a día de hoy y con tantas fórmulas para este tipo de juegos que, por ejemplo, para recargar tengas que pausar el juego, irte al menú y combinar las balas con la pistola.

El título te deja diferentes tipos de controles. He probado parte del juego con el ratón y teclado y otra parte con el mando. Con teclado y ratón va perfecto, pero con mando encuentro un aspecto a pulir: si tienes enchufado el mando, te muestra cómo interactuar con las teclas del teclado. La disposición de los botones del mando tampoco es nada intuitiva.

Outbreak quiere abarcar demasiado dentro de su género y por ello, se queda a medias en todo. No destaca en nada, pero tampoco tiene ningún aspecto flagrante que te impida pasar una experiencia correcta, sin más.

Muy interesante el aspecto multijugador que puede pulirse más y alargar la vida al título. Además, la variedad de modos de juego que tienen me ha encantado para hacer más personalizada la experiencia.

Tiene algunas ideas frescas pero que se ven empañadas por decisiones de diseño o mecánicas a mejorar y con una historia muy estándar.

Aquellos que cojan este título sin ninguna pretensión en concreto o que sean muy fans de títulos de los que se influencia o a los que hace referencia, lo disfrutarán.

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