Análisis Not a Hero

Tras el exitazo de sus dos divertidísimos juegos arcade basados en el mundo del skate, los creadores de Olli Olli cambian de género para traernos un shooter frenético e hilarante, con un conejo como protagonista.

 

Not a Hero es la campaña electoral de BunnyLord, un conejo lila antropomorfo, venido del futuro, con la profecía de que si no sale elegido en las elecciones, el apocalipsis llegará a nuestro mundo.

Su estrategia es rápida y eficaz: limpiar el crimen de las calles y así ganarse el favor del pueblo lo más rápido posible. Ahí es donde entramos nosotros. Como secuaces de BunnyLord, nuestra misión será asesinar a todo lo que se nos ponga por delante e impartir la “justicia” del conejo lila.

Not a Hero 

El nuevo juego de Roll7, de la mano de Devolver, es un shooter arcade con coberturas en dos dimensiones en el que con los cursores de toda la vida y cuatro botones sembraremos el pánico en la vida de los criminales. Los esbirros del conejo pueden disparar, recargar, utilizar diferentes explosivos, deslizarse y cubrirse. Todo ello con un gran ritmo, pero sin llegar al extremo de la locura que emanan los Hotline Miami.

Si queremos llevar a BunnyLord a lo más alto, será vital que dominemos el arte disparar, cubrirnos y recargar, ya que un buen tempo en estas acciones nos convertirá en verdaderas máquinas de matar. A medida que avancemos por las 21 fases, separadas en 3 escenarios, que componen el juego (más 3 secretas), aprenderemos a lidiar con que el mismo botón que sirve para cubrirnos es también el indicado para deslizarnos por el suelo, elección de los desarrolladores que nos costará más de una muerte y hubiésemos agradecido separar estas dos acciones.

 Not a Hero

Fuera de este pequeño engorro, que se puede acabar controlando perfectamente, es muy divertido jugar cada una de las fases de Not a Hero. A cada misión principal, que puede comportar desde acabar con unas plantaciones de marihuana hasta acompañar a la tía Ruby a su casa, le acompañan tres objetivos secundarios, algunos de ellos al azar, que nos retarán a, por ejemplo, completar la misión en un tiempo límite o a eliminar X enemigos sin que nos infrinjan daño. Se agradecen estos añadidos, pero dada la diversión que supone el juego, se echa en falta más contenido para seguir disfrutando a las órdenes de BunnyLord; en unas 5 horas podemos tener el juego listo para sentencia.

Para completar las diferentes misiones, contaremos con hasta 9 personajes diferentes (más Bryan Henderson) y sus respectivas habilidades y armas. Empezaremos con Steve, un personaje standard que se caracteriza por su precisión y su recarga rápida. A medida que vayamos completando misiones (y sobre todo las secundarias) iremos desbloqueando ocho personajes (más Bryan Henderson), por ejemplo,  la galesa Samantha, que mientras corre puede disparar y recargar, el español Jesus, que puede disparar mientras se desliza además de realizar ejecuciones en movimiento, o el fumador empedernido Clive, que puede disparar en ambas direcciones. Cada uno de ellos con su estilo propio muy bien definido y por supuesto cada uno de ellos cuenta con su lista de frases que nos mantendrán sonriendo toda la partida.

 Not a Hero

Si la violencia fácil es una de las cosas por las que se recordará el juego, su sentido del humor está a la par. BunnyLord es carismático desde el primer minuto, pero su verborrea llena de humor negro y un sin fin de sin sentidos, tanto en los briefings como en las sesiones post misión en el bar de la encantadora tía Ruby puede cargar a más de uno y apretar escape para ir directamente a pegar tiros. A un servidor le han encantado.

En definitiva, Not a Hero es un juego sencillo, pero muy bien hecho. Su estética pixelada, su humor gamberro y su acción desenfrenada y muy muy divertida lo hacen uno de los grandes juegos de lo que llevamos de año. Lástima de su brevedad y su, a veces, confuso sistema de coberturas, pero que en ningún momento empañan una gran jugabilidad que nos dejará grandes momentos y constantemente una sonrisa en nuestra cara.

¡Todos a votar a BunnyLord!

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