Análisis Nioh

Hace ya unos meses tuve la oportunidad de probar y compartir con vosotros mis impresiones sobre Nioh, un juego de Team Ninja que nos planteaba una aventura Dark Souls alike ambientada en el Japón feudal, pero sin mucho mas contexto. Acción pura y dura de combate, primero contra humanos, luego contra espectros o Yokai, y demonios u Oni.

Esa beta ya nos anticipaba lo que nos podríamos esperar, las similitudes y diferencias con Dark Souls, y sobre todo, su personalidad y estilo en el combate. Como leeríais a mi me gustó, pese a su dificultad endiablada y el efecto tormenta de recibir tanta información sobre la forma y opciones de juego en tan poco tiempo, que verdaderamente abruma y parece que no hay teclas en el mando para todas las opciones.

Pero el condenado juego te reta y te anima a mejorar, a aprender y a avanzar. Las subidas de nivel se notan, las técnicas de las armas se ven y se sienten cómodas y efectivas, el equipamiento te protege y te ayuda a matar más y mejor… Y te lía. Creo que me pasé esa beta como tres veces, siendo tremendamente épica la primera derrota del boss. Y ahí se ganó un sitio en mi corazoncito.

Luego en la beta abierta apenas pude dedicarle tiempo. Vi que ya no ibas sin equipo, si no que ya tenías un nivel inicial de protección y armamento que te permitía avanzar con un poco menos de sufrimiento, que no con facilidad. Pero ya digo, apenas pude darle el cariño que me apetecía. Sí me quedé con la idea de mismo planeamiento que había visto en la beta cerrada, así que revisé que todo estuviese listo para cuando saliese.

Y ya os digo, como os dije cuando analicé la beta, que no soy un jugador asiduo de los Souls y similares. De hecho me gustan en su parte artística y de mecánicas de combate, pero me matan en la historia y en la forma de contarla. Me parece que soy un mono subido en una capsula que va dando a las palancas y botones, y que nunca tengo claro que hago mal y que me pierdo. Tampoco soy adicto a los juegos difíciles por el hecho de ser difíciles ni me quitan el sueño los logros y trofeos. Pero aún así Nioh me toca algo dentro que me impulsa a seguir y seguir.

Con esas premisas el día de lanzamiento estaba ya con los pulgares engrasados y con ganas de ver que había pasado finalmente. Arrancamos y aparece la familiar imagen del prota (muy Gerarlt de Rivia, pero en versión Hollywood) con el logo del juego y esa música de shakuhashi (flauta japonesa) que te vas a hartar de oír al morir, y un pequeño escalofrío te recorre la espalda. Bien… o no tanto

Aparecemos en una cárcel de… Londres encerrado en una de las celdas de la torre y con un sistema de movimientos y combate muy simplificado. No hay posturas, no hay cambio de arma, no hay muchas de las cosas que adoraba del juego. Gráficamente tampoco es que me mate, correcto pero oscuro y con mucho efecto niebla/lluvia/oscuridad… Estoy muy preocupado. Un par de enemigos mas potentes, pero nada que con un poco de paciencia y buena voluntad no salve… pero no es mi Nioh, ese ser taimado y traidor.

Llegamos al final de este… aperitivo y nos aparece el primer boss y el malvado archienemigo con el que nos tendremos que ir pegando a lo largo del juego. Este misterioso malote nos roba y captura nuestro espíritu guardian o kami, y tras buffar al boss para un segundo enfrentamiento nos lo arrebata, dándonos el leitmotiv de nuestra epopeya.

Y gasto este vuestro tiempo contándoos esto porque he visto críticas y análisis basados en este episodio, sin profundizar ni seguir más. Efectivamente comparto que no tiene demasiado sentido, y que parece que está desarrollado por el equipo de becariado del Team Ninja, pero es simplemente una intro, para mi gusto no del todo afortunada, pero una intro a fin de cuentas.

En ese punto nuestro protagonista, William-Geralt 2.0 se embarca hacia Cipango (lo que viene a ser el antiguo Japón) con un diario que encontró en la cárcel de la torre, que lee y relee a lo largo de los meses de viaje y que nos sirve como excusa para definir y preparar a nuestro personaje. Aquí podemos elegir arma principal, secundaria, y nuestro espíritu guardián. Emocionado William relee el diario una última vez antes de desembarcar… Y esto es ya territorio conocido.

Estamos en la playa de la primera beta, en pantalón corto, mangas de camisa y con mas miedo que vergüenza  Nos dan nuestra primera arma, ya tenemos el cambio de las guardas para combatir y ahí nos las compongamos como según podamos. Y la sonrisa vuelve a mi cara. Vamos allá!! Tras localizar el templo nos acercamos a por el primer incauto en la playa, viejo conocido, y las sensaciones conocidas vuelven, aunque algo es diferente. Está más blandito que en la beta. Seguimos adelante y nos vamos a la primera emboscada con dos guerreros… y se confirma. Están más blandos y más lentos. Atrapas todo el botín que puedes, vas haciéndote tu primera configuración de lo que vas encontrando y pillando objetos, pero notas que en algunas encrucijadas falta uno de los atacantes, y que los que están ya no son ávidos recolectores de tu dolor. Hay trampas que ya no están. ¿Qué está pasando?

Se ha retocado el nivel para hacerlo un poco más accesible, pero ya os avanzo que Nioh sigue siendo un ser taimado y tramposo, no os relajéis. Vamos avanzando y pese al efecto de conocer los truquitos del nivel consigo llegar al boss final sin morir, sorpresa sorpresa. El boss se resiste un poquito, pero en cuanto le pillamos el truco y vemos sus movimientos podemos sobrevivirle bastante bien con la ayuda de nuestro espíritu guardián y el equipo que hemos ido recogiendo. Sensaciones mixtas, pero la vanidad se impone y pasamos al final del nivel.

Y aquí es cuando empezamos a ver la profundidad del título. Nioh no solo son las misiones de historia. Hay misiones secundarias, que o bien se basan en el mapa que acabamos de recorrer, o preparan una pequeña zona para un combate singular (o plural, porque a veces toca modo horda) para realizarlas. Y no son peores que las principales, os lo aseguro. De hecho a veces añaden una tarea adicional en la que has pensado al hacer la misión principal, o directamente se inventan algo diferente. Además las recompensas son interesantes en forma de equipo especial, un arma con nombre, partes de un set (existen los sets de equipo que al ir equipando las diferentes piezas van dando bonificaciones adicionales y acumulativas), nuevos espíritus guardianes…

Y por si no fuera suficiente, aparecen las misiones de ocaso (aquí reconozco que me trajo recuerdos de Destiny) mucho más oscuras, profundas, difíciles, con enemigos que pegan mucho y muy rápido. Trampas y trucos para hacer que tu vida sea drenada y tu resistencia puesta a prueba. Estas misiones son verdaderos desafíos en los que tendrás que racionalizar el uso de elixires para recuperar vida y no verte en el aprieto de tener que correr por tu vida. Y con recompensas en consonancia a la dificultad, como recetas para el herrero de armas y equipo ultra raro.

Si esto te parece poco, también tienes misiones en el dojo para desbloquear y luego aprender nuevas capacidades en combate, magia y ninjitsu. Además, a diferencia de los Souls, aquí se puede repetir una misión, o un tramo, o lo que necesites, con lo que puedes volver a recoger los kodama (pequeños espíritus que residen en los templos y que tienen la manía de irse de excursión sin saber volver, y que proporcionan ventajas según los vas guiando al redil) que te faltasen, o probar contra enemigos caídos a ver si te dan el equipamiento que quieres al derrotarlos.

El loot que te dan es inmenso y variado, y puede ser “reciclado” bien en amrita para subir nivel en los templos, o en materiales en el herrero. Esta vía te permitirá subir de nivel y potenciar tu arma favorita, normalmente una con nombre, dándole nuevas capacidades y haciendo que sea mucho mas efectiva. Quizás si tengo que hacer un comentario es que todo se basa en la aleatoriedad, cosa que puede ser buena, mala o todo lo contrario. De esta forma una pieza de equipo o un poder se otorga únicamente por un componente de “suerte” y que si eres de los coleccioneros te va a tener atacado y atado al mando, o te hará desistir por aburrimiento.

Adicionalmente todo lo que se mostró en las betas sigue presente. Los modos de combate, la recuperación de ki (energía) al lanzar un combo, los niveles, las habilidades, los gestos para emociones,  los combos especiales, a los que se añaden los puntos de reputación las magias y técnicas de ninjitsu, shuriken, amuletos, piedras de afilar, consumibles, que han sido ampliadas desde las betas… Nioh nos proporciona una ingente cantidad de contenido jugable y coleccionable capaz de tenerte enganchado al mando unas cuantas semanas, y sí, semanas, porque hay mucho que descubrir.

Han ambientado el juego en la época de Mushashi, justo antes de la unificación del primer Shogún. Cuando Nobunaga, Hideyoshi y Tokugawa jugaron una partida en tiempo real y escala 1:1 en Japón para la unificación en el primer shogunado bajo el mando de Tokugawa Ieyasu. Y antes de que se te salten los ojos y para resumir, es como la edad de oro del Japón feudal. Con guerras de poder, traiciones, luchas y un clima que se podría resumir en la tradicional leyenda del ruiseñor:

¿Qué hacer si el pájaro no canta?

Nobunaga responde: ¡Mátalo!

Hideyoshi responde: Haz que quiera cantar

Ieyasu responde: Espera

Ésta refleja la diferente forma de entender la política y el poder de los tres contendientes. Si te gusta Japón sabrás de que hablo, y Nioh te habrá resultado muy atractivo, porque prácticamente está hablado en japonés. Además han mezclado, la historia real de William Adams, que se supone es nuestro personaje de joven, con otros personajes históricos como Hanzo Hattori (el samurái, no el armero de Kill Bill), Tachibana Muneshige y Gynchiyo que son una pareja de samuráis marido y esposa que lucharon en las guerras de unificación, y unos cuantos personajes históricos más en forma de daymios, ronin y visitas. Con lo que Nioh no solo te divierte, sino que además despierta tu curiosidad para saber más sobre el Japon feudal.

Y vas avanzando, evolucionando, haciendo crecer a tu personaje, equipándolo mejor hasta que el juego te vuelve a demostrar que es un ser taimado y traidor, y sin aviso previo la misión de historia, la que se supone que es más asequible, se complica sin avisarte con múltiples enemigos, trampas, rivales que de dos toques te mandan al templo… Y tu cara es de whadaf*ck???? Porque si, hubo una bajada de dificultad… pero no permanente para todo el título, ¿qué te pensabas?. Si no has invertido sabiamente tus puntos de habilidad, elegido equipo que te ayude o has estado pajareando con las diferentes armas te vas a encontrar en problemas. Y vas a volver a sudar, a moverte en el sillón y a pegar gritos de frustración y de rabia por quedarte a una raya de vida antes de que te maten.

Por supuesto pasarás y retomarás esa sensación de triunfo al ganarles, de combate singular y de habilidad necesaria. Te sentirás de nuevo guerrero samurái y seguirás por más, para ver si finalmente liberamos a nuestro kami amigo de las garras de nuestro archienemigo. Gritaras de gusto al matar a los nuevos bosses de cada zona, porque te los vas a currar, te lo aseguro. Y te sentirás como ese gato al que timan poniendo una madeja de lana y tirando de ella, porque Nioh te seguirá pidiendo más y más.

El juego es técnicamente correcto, pudiendo elegir que se vea mejor a cambio de frames por segundo, o rebajar su espectacularidad gráfica a cambio de establecer un ratio de frames por segundo firme como una roca. Gráficamente cumple estupendamente sobre todo destacaría las armaduras y armas que nuestro personaje va equipando y que le dan un aspecto formidable en cada cambio. Los escenarios priman más por su diseño arquitectónico que por la parte visual, pero ya os aviso que los hay enrevesados y brillantes, que os harán volver delante y detrás en el mismo sitio para ver la entrada.

Las misiones son variadas y entretenidas, los jefes finales inspirados, el botín suculento y abundante, el mapeado extenso e inspirado y la historia es lo suficientemente entretenida y sin estridencias entre misiones principales y secundarias, escenas de enlace y textos, que te hará disfrutar en cada avance. Gráficamente un poco simple comparado con títulos similares actuales, pero no desmerece en nada. De hecho ha estado en los mas jugados en Twitch durante estas dos semanas que lleva en el mercado y por ahí sigue… Por algo será.

Lo que va a apagarlo un poco es que ha salido en un momento de transición entre otros títulos con un marketing más potente, pero Nioh, pese a ser un ser taimado y traidor es un juegazo, así con todas las letras. Disfrutable, entretenido, gratificante, provocador e inspirado, con contenido más que suficiente para que te enredes todo lo que quieras con él hasta que tu quieras o te canses.

Pero recuerda que es un ryú con ojos amarillos que juega con sus garras esperando a que caigas en sus dominios… Y al final caerás.

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