Análisis Never Alone

Never Alone, conocido como Kisima Inŋitchuŋa (“No estoy solo”), es uno de esos juegos que enamora a simple vista. Una experiencia con un complemento distinto y atrevido: el de educarnos acerca de la cultura de los pueblos esquimales a la vez que disfrutamos de una entretenida aventura. Un juego creado por Upper One Games que busca preservar y mantener la cultura de los Inuit.

 

Never Alone es un juego basado en un cuento que se ha ido transmitiendo de generación en generación entre los poblados árticos: “Kunnuksaayuka”. Y puesto que las historias se deben contar y escuchar para que perduren y no se olviden, un adorable anciano nos irá acompañando y narrando toda esta aventura como narrador omnisciente.

Historia

“En una época en que los Iñupiat fueron condenados con una ventisca de nieve tras otra, y temían morir de hambre, una pequeña niña aunque ya diestra en el arte de la caza, se adentró en los parajes helados de Alaska con el fin de conocer el origen de tanta ventisca”.

Encarnaremos a Nuna, una adorable niña esquimal -una Iñupiat- que comienza su aventura por tierras árticas al descubrir que una terrible ventisca ha destrozado su pueblo. En su aventura por descubrir el motivo de esa tempestad la acompañará un zorro ártico con poderes que lo conectan a los espíritus.

Al estilo de otros juegos como Brothers: A Tale of Two Sons, la cooperación entre ambos personajes será esencial para ir avanzando en la historia. Seremos nosotros quienes deberemos ir intercambiando entre los dos personajes, aunque también se puede jugar en cooperativo con dos mandos.

Cada personaje tendrá sus características y habilidades definidas, y deberemos aprovecharlas y usarlas correctamente en cada momento. De este modo, Nuna podrá gatear, colgarse de cuerdas, arrastrar cajas mientras que el zorro podrá dar los saltos más altos, lanzar cuerdas o usar a los espíritus para ayudar a Nuna a transportarse y moverse por los diferentes escenarios. A destacar que, en el avance de la historia, Nuna adquirirá un objeto imprescindible: unas boleadoras, con las que podrá defenderse e interactuar con el entorno, aunque su uso no será sencillo bajo momentos de presión debido a que su control será a través del joystick del mando.

Boleadora

Si bien el control general del juego es sencillo, llevar a los dos personajes no siempre será tarea fácil, especialmente en momentos que debamos tener en cuenta el timing de las acciones para cambiar rápidamente de personaje y aprovechar sus habilidades, sobre todo si estamos siendo perseguidos. 

A lo largo de la historia nos encontraremos con otros personajes secundarios que irán alimentando la trama y que tendrán una gran importancia en el juego, como el Hombre-búho o el Hombre malvado. 

A medida que vayamos avanzando pasaremos por delante de búhos que serán puntos de control que desbloquearán vídeos documentales sobre los Iñupiat y que, a su vez, estarán relacionados con el momento del juego en el que nos encontremos – historia, costumbres, cultura..- hasta un total de 24 vídeos. Aunque se trata de vídeos muy cortos, de menos de un minuto, os recomiendo verlos todos al final para no romper el hilo y el avance del juego.

Estéticamente es un juego encantador, atravesaremos la helada Alaska, bosques y valles, disfrutaremos – y sufriremos- con la aurora boreal aunque también tendremos que soportar algún bug molesto.  

A lo largo de 8 capítulos, con una duración de unas 3 horas aproximadamente- que se hacen cortas-, se narrará y viviremos esta dulce y bonita historia que nos acercará un poco más a la cultura de los Iñupiat para que no se pierda y se siga recordando, tal y como ellos hacen, aunque con un medio distinto: el del videojuego.

El título está disponible para Xbox One, PlayStation 4 y en Steam.

 

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