Master of Orion

Análisis Master of Orion

Sagas de este tipo son una bendición y una maldición para los desarrolladores, sagas con una enérgica legión de fans que desean ver este reboot con las nuevas tecnologías… pero a los que hay que hacer justicia… no siempre es fácil.

Bien, Master of Orion tiene tres juegos a sus espaldas, y este vuelve con nuevos gráficos, nuevas animaciones y nuevas posibilidades de la mano de NGD Studios, bajo el sello WG Labs, la división de Wargaming dedicada a ayudar y producir juegos que no sean propios.

 Se trata del clásico estrategia por turnos, ambientado en un futuro colonial en el cual las diferentes razas tratan por conseguir una mayor puntuación basada en diferentes metas, nivel tecnológico, diplomacia, poder militar… todas ellas se sumarán cuando el límite de turnos termine, por ejemplo, hay muchas formas de juego, pero la finalidad es esa.

Un cambio fuerte es el sistema de combate, ahora puede ser en tiempo real, autoresolver o en modo cinemática. No es el primer juego que apuosta por algo así, pero he de reconocer que en un juego de estrategia está bien traído, pues cada jugador adapta la partida a sus gustos. Y este es el ángulo principal de Master of Orion: Enfocar.

Cada jugador puede enfocar la partida como prefiera, selecciona la raza que desea emplear, si va a ser diplomático o bélico… si va a conquistar o quedarse fortaleciéndose en unos pocos planetas…  se puede adaptar el tamaño de la Galaxia, los eventos aleatorios etc…

Es decir que aquí podremos sentirnos cómodos.

Los eventos aleatorios como piratas espaciales, monstruos, terremotos etc… pueden estar o no como he dicho antes… pero no es lo único aleatorio en sí.

Cada nueva partida es aleatoria, es decir, las galaxias se forman con sistemas solares, rutas espaciales, los lugares de nacimiento de cada civilización de forma aleatoria a pesar de todo el control que he mencionado antes para configurar la partida. Por tanto, nunca sabremos que le deparará a nuestra civilización una vez empecemos a investigar un sistema solar nuevo… esto le otorga un toque muy fresco y horas de rejugar.

Los gráficos si bien están adecuados a un juego de estrategia por turnos el cual se basa en una interfaz que cuesta al principio (luego hablaremos de eso) pecan en ocasiones. Me refiero a cuando interactuamos con los líderes de otras razas. Ellos serán, en un principio (todo puede variar) neutrales y es de nuestra opción llevarnos bien con ellos o no.

La relación entre los diferentes líderes es un constante conflicto de interés. Por ejemplo, si una raza trata de colonizar cerca nuestro y nosotros no queremos, le podemos pedir algo a cambio o caer en una guerra, o simplemente ver como ya no somos tan amigos y quizá en un futuro no nos ayuden, y es aquí donde tengo una queja sobre los gráficos. Como he dicho aparece el líder, animado en 3D con una gesticulación y tono de voz determinado, el cuál varía dependiendo del estado de cada raza o con nuestra relación… pero hay algunas especies realmente sosas, que sacan completamente al jugador de la experiencia, bien, algunas son especies misteriosas que los humanos no entenderíamos muy bien, pero aun así creo que el hecho de que el fondo sea siempre el mismo que no sufra de ningún deterioro o de ningún tipo de evolución según progresa la raza… no sé… creo que empobrece la experiencia.

Por otra parte, como he dicho, hay algunos líderes muy carismáticos que sí logran transmitir por medio de su animación y su texto, también gracias al gran elenco de dobladores como Mark Hamill, Robert Englund Troy Baker o Nolan North). Y eso es logro muy grande en un juego de estrategia.

“La galaxia está viva, y nuestras decisiones cuentan. Está muy bien comunicarse así con el jugador en un juego de estrategia”.

Siguiendo con el tema gráficos, el detalle está ahí, se nota que ha habido pasión al programar el juego. Antes he mencionado los sosos que pueden resultar los fondos de las conversaciones con los jefes… pero aquí, al explorar cada planeta desde un zoom espacial y ver toda su corteza sí notas progresión, cuando un planeta se vuelve pantanoso por la contaminación y la producción se altera o el planeta ha crecido en natalidad y en tecnología, pues ves pantanos y ves naves y ciudades más grandes respectivamente.

La jugabilidad, es estrategia por turnos con mil y una opciones, te saturará al principio si no estás acostumbrado. No en los combates y no en la creación de edificaciones, sino en cómo gestionar por turnos tus flotas cada producción de cada planeta la investigación… y estar preparado para lo que sea, porque a lo mejor te atacan unos piratas, o te declaran una guerra o una de tus estrellas de un sistema solar que controles está a punto de estallar…  Es espectacularmente amplio y absorbente, y no lo digo en sentido peyorativo. Otro punto fuerte es que cada planeta es un mundo distinto, cada cual tiene una serie de características que se pueden o no adaptar a tu raza o a una producción determinada para tu progreso.

Creo que se ha hecho justicia a treinta años de saga, el juego es perfecto, no, pero lo que hace lo hace de manera perfecta, en tus manos está aprender todo este abanico de posibilidades para convertirte en el próximo líder de la galaxia, puedes conocer razas y se puede formar un consejo galáctico en el cuál debes de ser elegido democráticamente o bien puedes iniciar otra partida y por azares del propio azar del juego, empezar una guerra de todos contra todos.

La galaxia se siente realmente viva por cada pequeño detalle, si somos bélicos lo notaremos por las conversaciones con los líderes o por el cinismo de dos robots que presentan un informativo que interrumpe a veces la partida para ponernos al día. Y si somos diplomáticos… pues lo mismo.

En fin, un poco (tampoco mucho, no es muy complicado) de paciencia para conocer todas las posibilidades, o casi todas que te atañen, y estate preparado para cualquier cosa con el look y las habilidades de tu raza preferida (pues no podrás ser muy diplomático con algunas o muy bélico con otras). Master of Orion es un buen juego que trae aquellos componentes rolero-estratégicos de antaño, cuando los juegos se basaban en códigos más lógicos que en los gráficos, a nuestros días.

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