Análisis Life is Strange

Aprovechando el anuncio de Life is Strange Before the Storm, he decidido jugar al primer título de Dontnod Entertainment y… solo puedo preguntarme como es que no lo probé antes.

Se trata de una aventura gráfica en que la toma de decisiones en cada momento afectará a la historia de una manera muy marcada. Y remarco esto último ya que no es el primer título que apuesta por esta jugabilidad pero sí uno en que los cambios más mínimos provocan giros totalmente drásticos en los acontecimientos de la trama que se narra.

Pero mejor comenzamos por el principio.

El juego tiene un inicio algo lento que sirve para ir introduciéndonos a todos los personajes y poniéndonos y metiéndonos sin darnos cuenta en la piel de Maxine Caufield “Max”, nuestra protagonista, que junto a Chloe nos harán vivir y experimentar lo curiosa que puede llegar a ser la vida.

De pequeñas Max y Chloe habían sido las mejores amigas pero los padres de Max se mudan a la ciudad y por otras circunstancias se acaban distanciando no solo físicamente.

Pasan los años y Max decide volver a su pueblo natal, Arcadia Bay, lugar donde tiene lugar la historia del juego, para lograr su sueño: ser fotógrafa. Para ello, ingresa en la prestigiosa Academia Blackwell. Allí es donde precisamente Max descubrirá su habilidad: poder retroceder en el tiempo, lo que le permitirá poder cambiar ciertas situaciones. Pero todo tiene sus consecuencias y jugar con el tiempo no iba a ser menos y a medida que avancemos en el juego descubriremos cuales son.

Aparece Chloe convertida en la típica adolescente rebelde, pelo azul, tatuajes, estética grunge y metida en muchos problemas. Lejos queda aquella niña inocente que dejó atrás cuando se fue de Arcadia Bay.

La historia les une de nuevo y juntas aprovecharán la nueva habilidad de Chloe para investigar sobre la desaparición de Rachel, la que fue mejor amiga de Chloe tras la marcha de Max y de la que desde hace meses no se sabe absolutamente nada.

En este punto del juego ya estaba totalmente enganchada e inmersa en la historia.

Life is Strange es una historia completamente real a pesar de ese punto que es el de rebobinar. Nos narra y mete en historias reales, duras, hasta el punto de sentirte identificado y hasta revivir o hacer tuyas algunas de las experiencias de las protagonistas. Amistad, celos, rencor, miedos, amor…Y aunque está lleno de tópicos también trata temas muy delicados como el bullying o a la eutanasia, temas que para nada son habituales en los videojuegos.

Como hemos dicho, rebobinar en el tiempo nos permitirá resolver ciertas situaciones y tomar decisiones pero ello no significa que se vaya a tomar la mejor decisión. Y es que, como sabemos, todo acto tiene sus consecuencias y Dontnod han dejado muy claro ese aspecto en el juego.

En Life is Strange dispondremos de todo el tiempo que necesitemos para tomar esas decisiones, no hay QTE ni contrarreloj, podremos volver atrás una y otra vez pero ese tiempo no hará que sea más sencillo y una vez salgamos de la escena, ya no habrá marcha atrás. Y las consecuencias no tendrán la justificación o la excusa de haber sido una elección rápida, tendrás ese remordimiento al ver los posibles resultados. Dejarás de jugar y seguirás dandole vueltas a la toma de decisiones realizadas. Como he dicho, un juego que simplemente te engancha.

Aunque en otras ocasiones necesitarás rebobinar para conseguir cierta información teniendo que repetir varias veces la misma escena.

Conversaciones, exploración, toma de decisiones, rompecabezas…. y es que no todo será rebobinar. También nos encontraremos puzles sencillos que deberemos resolver pero que le aportarán más variedad al juego. Desde tener que simplemente memorizar hasta tener que enlazar pistas para seguir la historia.

Algo que me llamó la atención y que me hizo identificarme en esa parte con Max fue su afición por la fotografía, quien siempre lleva una polaroid encima. Durante la aventura podremos ir tomando fotografías, cada episodio tiene 10 fotografías opcionales, que podremos consultar en el diario de Max.

La única pega llega en la parte final. Después de unas 12-15 horas de juego llegamos al último y quinto capítulo, el que recoge el resultado de todas las decisiones tomadas a lo largo de toda la historia y en el que te tocar tomar una última decisión para finalizar el juego. Pero entonces te das cuenta de dos cosas. La primera es que todo el cuidado dedicado al resto de los capítulos se ve absorbido por unas excesivas prisas en el desenlace de la historia que rompe con el ritmo que se llevaba y te lleva a ese segundo punto, y es que hagas lo que hagas Dontnod tenía pensado ya un final para el juego.

A pesar de ese precipitado final, Life is Strange es un juego con identidad propia que no deja indiferente para nada. Con un increíble guión que nada tiene de relleno y una espectacular banda sonora con música de José Gonzalez, Bright Eyes o Foals.

Después de disfrutar esta experiencia, solo queda esperar la precuela y desear que Deck Nine Games nos hagan revivir esa adolescencia como el estudio francés Dontnod lo han logrado.

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