Análisis Kirby Battle Royale

En 2017 Kirby ha cumplido 25 años y eso no es poca cosa para la adorable bola rosa que normalmente cumple su cometido en las diferentes entregas que van llegando. Por desgracia, la celebración del cuarto de siglo no será recordada por su último título, Kirby Battle Royale.

HAL Laboratory ha tenido este año faena con el mejor personaje que ha creado Nintendo jamás (Sí, ¿que pasa?) ya que con este, ha sacado tres títulos bien diferenciados entre sí y que bien podría haberse fusionado en un único cartucho en lugar de ir llegando como píldoras. Primero tuvimos el Kirby Clash Deluxe, una opción free to play que de manera cooperativa nos permitía hacer frente a numeroso bosses del universo Kirby y echar un rato divertido. Luego nos llegó el más interesante Kirby’s Blowout Blast, esa mezcla de puzles y acción que nacía de un modo secundario del excelente Planet Robobot. Por último, nos ha llegado este Battle Royale para liarnos a tortas con otros Kirbys y demostrar que somos el único Kirby que importa (y de paso comernos la tarta).

Para esta ocasión olvidaros de aventuras, rescates o cualquier cosa parecida, aquí lo importante es salir a la arena y llevarse la victoria. A través de 10 minijuegos, tendremos que enfrentarnos a otros tres jugadores, ya sea controlados por la máquina o contra otros humanos, e intentar subir de rango para ser el gran Kirby de la historia Kirbylesca. Para ello, podremos equiparnos con una de las 13 habilidades disponibles,que no resultarán para nada extrañas a los aficionados de la saga, como la espada (con su gorrito verde incluido), el escarabajo, la lanza o el ninja. Cada una de esas habilidades cuenta con dos ataques y uno cargado que deberemos conocer bien para elegir cuidadosamente que habilidad escoger en función de la arena que vayamos a enfrentar.

Las arenas, o minjuegos, van desde el clásico todos contra todos hasta recoger más manzanas que el rival, sobrevivir al teatro caótico (la mejor prueba, sin duda) o conseguir más combustible que nadie para que nuestro cohete alcance la máxima altura.Todas ellas o bien nos enfretaremos entre todos o podremos formar equipos de 2 Vs 2. Son pruebas que perfectamente podrían formar parte del elenco de juegos de un Mario Party y que aquí son totalmente protagonistas pero pecan de lo mismo que el juego de fiesta de Mario y es que sí o sí necesitamos jugar con amigos (u otros humanos a falta de estos).

La falta de profundidad del título tanto en sus minijuegos como en sus habilidades (cada una es distinta entre sí pero tampoco se han matado mucho en diferenciarlas) hace que, si no tenemos a otros tres jugadores humanos compitiendo, el juego rápidamente se puede volver muy aburrido. La inteligencia artificial no llega a la altura y a las pocas horas ya habremos descubierto todo lo que el juego puede ofrecer por lo que únicamente nos quedará poder enfrentarnos a amigos y vencerles o al menos putearles durante las pruebas.

El juego es consciente de eso y de ahí que tenga un modo Descarga que permita que con un único cartucho puedan jugar cuatro portátiles en local pero claro tenéis que estar los cuatro en la misma zona. A falta de amigos o personas físicas a nuestro alrededor, tenemos el modo multijugador online que nos emparejará, según el rango, con otros jugadores. Desgraciadamente, el juego a día de hoy no cuenta con una gran comunidad y las esperas pueden ser de 10 minutos para encontrar una partida que puede durar no más de cinco. Las cuentas no salen.

A malas tenemos el modo Historia pero este no deja de ser un modo online sin funciones online, o sea como el modo historia de Brink (me da escalofríos decir ese nombre) o el del primer Titanfall. Pese a que la excusa del Rey Dedede de atraer a Kirby al Coliseo no parecía mala, su tratamiento es el de ir completando minijuegos mientras avanzamos por las ligas. En el fondo no deja ser una especie de tutorial extenso en el que probar todos las habilidades y todos lo minijuegos pero al ser el juego tan simple (que a priori no tendría porque ser malo) al final acaba sabiendo a muy poco y tampoco compensa la ganancia de monedas para ir modificando la apariencia

Le falta mucho mimo a este Battle Royale, algo raro en un título de Nintendo y Hal Laboratory pero con una mayor profundidad hubiesen logrado mantenerme más enganchado a un título que, como decía, más que un sucedáneo de Kirby, lo es de un Mario Party, en este caso muy poco ambicioso. Además, a diferencia de los otros dos títulos, uno free to play y el otro únicamente digital por menos de 10 €, este ha salido en cartucho y a 35€ cosa inexplicable ya no solo por la naturaleza online del juego sino por lo poquito que ofrece. Un precio mucho más ajustado hubiese ayudado a tener más jugadores online y solventar esos 10 minutos de media de búsqueda de partida online que hacen que te pienses mucho empezar una o no.

Al menos, siempre nos quedará Kirby y es que si algo brilla en el juego es como siempre en una entrega de la bola rosa, en el diseño de sus personajes y en su música. Pese a que el juego no cumple, sí que es disfrutable a nivel visual, tanto de niveles, como de los diferentes cascos (o gorros) que le podemos poner a Kirby. Curiosamente, el juego no cuenta con opción 3D, algo que para algunos minijuegos no le hubiera sentado nada mal.

Es una pena que ninguno de los tres títulos que han salido este año sean un ejemplo de lo que Kirby ha sido, es y será para la industria, siendo este último el peor de lo tres. Nos tocará poner toda nuestras esperanzas en el futuro título de Switch al que le tocará coger el relevo de los excelentes Triple Deluxe y Planet Robobot para 3DS.

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