Análisis Heavy Bullets

Un revólver, seis balas, mazmorras rosas y alguna que otra serpiente entre los arbustos son algunas de las cosas con la que nos toparemos en el gran Heavy Bullets.

 Devolver sigue en su buena línea de lanzamientos y nos hace llegar un shooter que abraza a ese género que ahora parece llenar nuestras bibliotecas, el roguelike. Con una premisa bien sencilla, unos gráficos psicodélicos y encantadores, Heavy Bullets es capaz de viciar y desesperar, a partes iguales.

Terri Vellman, el artífice del asunto, nos propone intentar completar ochos fases únicamente con nuestro revólver y seis balitas. Cada bala disparada podrá ser recogida, demos en el objetivo o no, y a cada recarga únicamente añadiremos una de ellas al tambor del revolver. Encontrar munición no será habitual, por lo que una buena gestión y una puntería precisa serán vitales para sobrevivir a los peligros de las ocho fases.

 

A nuestro revólver le podrán acompañar otros objetos y habilidades que nos vayamos encontrando por el camino, o bien, compremos con preciadas monedas en las diferentes máquinas expendedoras que nos encontremos en nuestra ruta;  desde minas, bombas, un cuchillo para atacar cuerpo a cuerpo, pociones para recuperar vida o habilidades que nos faciliten el recorrido.

Las monedas las soltarán los enemigos a los que vayamos derrotando, desde una especie de perros piraña hasta unas criaturas que se inmolarán contra nosotros a no ser que las abatamos antes. El bestiario del juego es limitado, pero suficiente para poblar las ochos fases del juego, incluso nos toparemos con un duro boss final que no nos pondrá las cosas nada fáciles.

Los enemigos, al igual que el mapeado, se generarán aleatoriamente cada vez que perezcamos (que serán muchas muchas veces) por lo que de nada servirá memorizar nuestra ruta o la posición de los enemigos. Por ello, en cada recorrido nos va a tocar ir con una precaución enfermiza para no perder los pocos corazoncitos que tenemos y una puntería exquisita para acabar con los enemigos antes de que nos maten a bocados. Si no lo conseguimos, nos tocará empezar desde el primer nivel, como los campeones.

 Heavy Bullets

Aunque la muerte es una auténtica putada, en Heavy Bullets podemos sobre llevarla mejor que en otros roguelikes. Por ejemplo, podemos ingresar nuestro dinero en algunas de las máquinas expendedoras que nos encontremos y, en una futura vida, poder sacarlo y ser ricos al instante, permitiéndonos comprar de todo y hacer de esa partida la partida definitiva (o no). También podemos pagar una pequeña cantidad de dinero para que nuestro dinero al morir vaya a nuestro banco, o bien y más caro, otra opción para que todas nuestras monedas vayan a ese banco virtual.

Toda esta fórmula sencilla e hijoputesca  está envasada en un mundo de polígonos de colores llamativos, dignos del más hortera de la fiesta, pero que acabarán pareciéndonos entrañables y cogiéndoles más cariño que a muchos escenarios realistas a 1080p.

 Heavy Bullets

En definitiva, Heavy Bullets es un juego con una estructura tremendamente sencilla pero bien sólida y con poder para engatusar al jugador (o quizá sea por la música pegadiza y los colores de neón) y que al morir le pique el gusanillo de volver a coger el revólver e intentar el recorrido una y otra vez.

Podéis haceros con este recomendable shooter por 7,49 € en Steam.

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