Análisis Ghost Recon Wildlands

Definitivamente, tengo que dejar de probar betas… 

Y digo esto porque hace un par de semanas, mi compañero de fatigas, Saya170, me tiró un whatsapp del averno directamente a mi nuca para que me bajase la beta de este GRW (el nombre es horrendamente largo, así que me vais a permitir el reducirlo de Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands a este GRW) que estaba abierta para todo el mundo (esta vez UbiSoft decidió que como no me gustó nada el Steep, ya no más betas cerradas para este tipejo :D)

Así que me dispuse a bajar los 24 Gigas con mi angustiosa conexión, y el viernes tarde estaba ya a los mandos del juego… Y reconozco que me cautivó. Para que tengáis un apunte técnico imaginad el mapa enorme de The Crew (un juego de coches a lo largo de todos los USA, con sus luces y sus sombras pero que en esa gestión del mapa lo hacía perfectamente) que cargaba sin esperas ni pantallas intermedias mientras conducías a toda leche y sin interrupciones desde New York a Oregón. Y sobre esa premisa poned el sistema de combate de The Division modificado para que un tiro en la cabeza es muerte, dos al pecho también. Pues ese es el planteamiento táctico de este GRW.

Para ambientarlo os remito a la primera cinemática del juego. En ella El Sueño, líder carismático y tatuado del cartel Santa Blanca, al estilo de un pintado Kingpin, nos comparte las vicisitudes de ser un narco y una solución tan simple que os dará un escalofrío al escucharla por lo simple y pura que es. Comprar un país y hacer el primer narco estado. En este caso lo que se compran es Bolivia, o una gran parte de ella, y ahí comienzan a campar a sus anchas, generando una cultura del narco, del cartel y de pertenencia y control que en el juego se materializa en la radio Santa Blanca.

En este narco estado donde no hay mas ley que la del cartel, y donde los políticos han sido asimilados por el nuevo sistema, aparece el equipo de Ghosts, cuatro soldados de élite a los que se les encarga acabar con este narco estado ideal, desde lo más bajo, construyendo alianzas con un grupo rebelde local y el apoyo de aquellos que no han querido incorporarse esta nación de la droga. Un trabajo muy lento y muy sucio, pero… alguien tiene que hacerlo, no?

Y en esas que aterrizamos en medio de ninguna parte, y empieza nuestra misión, comenzando por liberar al ideólogo de la resistencia, y poco a poco ir peinando una de las regiones, Itacua (ya presente tanto en la beta cerrada como en la abierta), que nos sirve de tutorial para ir aprendiendo a usar el dron que llevamos para marcar enemigos y objetivos, ir descubriendo las fuentes de información que nos abren misiones tanto principales de la historia como secundarias, de apoyo a la resistencia, para ir descubriendo nuevo armamento o piezas del mismo a lo largo de ese mapa.

Porque el mapa es el verdadero protagonista del juego. En las conferencias del E3 de este año Ubisoft presentó una prueba conceptual que le hizo recibir más palos que la de The Division y su posterior downgrade gráfico. Era verdaderamente dantesca. Los personajes parecían maniquís sin vida, y los vehículos cajas de zapatos. Horrenda. Yo mismo me quedé ojiplático de lo terrible que era, pero realmente lo que importaba no era tanto los muñecos como el fondo. Y es que en este GRW esta Bolivia está viva. El mapa es extremadamente extenso, ni el de The Witcher 3, ni el reciente de Horizon Zero Down, ni el del nuevo Zelda alcanzan la extensión para compararse.

Para que os hagáis una idea cada región es una zona completamente modelada, con carreteras, caminos, trochas forestales, aldeas, pueblos, centros de comunicación, instalaciones, bases militares o del cartel, bases rebeldes, pistas de aterrizaje, torres de electricidad, montañas, ríos  cascadas, y gente, gente por todas partes, incluyendo a los integrantes del cartel, los de La Unidad, los Rebeldes, nosotros, y luego los habitantes de Bolivia. Sobre esta mapa se hace noche, llueve, truena, escampa, amanece, hay niebla, nieva en las zonas de montaña. Se producen accidentes, atascos, explosiones, ataques de la guerrilla al cartel y viceversa, Se lanzan bengalas, se producen descargas de materiales desde aviones y helicópteros… Y hay 21 regiones que comprenden hasta 11 ecosistemas diferentes, con su vegetación y animales, y lo puedes recorrer todo en coche, a pie o en helicóptero.

Una de las cosas que me enamoró en la beta fue el hecho de tomar un coche, un todoterreno enorme americano del estilo de los Chevrolet Suburban o Tahoe, con los cuatro comandos dentro escuchando Radio Santa Blanca, la radio del cartel que en la versión castellana es la original y contiene todas los giros originales del lenguaje. Iba escuchando un narco corrido sobre “los cuatro americanos” mientras salía de la primera provincia y nos adentrábamos por carreteras de montaña en la segunda que nos permitía la beta, Montuyoc. Atravesando un puerto de montaña completamente nevado y luego descendiendo a una región nueva, medio montañosa, medio desértica, con un lago enorme en medio… Toda una experiencia.

Y ahora tenemos muchas más regiones, que además tienen su sentido. La trama del juego nos presenta a nosotros 4 contra todo el cartel, con apenas el apoyo de unos rebeldes más llenos de buenas intenciones que de pericia o medios, y el soporte de una agente de la CIA que nos sirve igual de enlace que de jefa. Y así nos vamos, armados con un arma principal, una secundaria, una de mano y al principio un par de granadas y el dron, a liberar Bolivia. Pero lo haremos región a región, como os decía. El cartel se estructura en un mapa con 4 ejes principales y en cada uno de ellos tenemos un jefe responsable, que a su vez es el objetivo prioritario de la región. Conquistamos una región cuando hacemos todas las misiones de historia y matamos al jefe, pero también tenemos múltiples misiones secundarias, de apoyo, de rescate de rehenes o de consecución de armas nuevas o piezas.

Adicionalmente tenemos otros enemigos más random, que son los componentes de La Unidad. Un ejército corrupto y beligerante que funciona en modo horda como los policías del GTA V, y que van escalando de intensidad según vas acabando con ellos. O mejor, escapa de sus garras porque no van a parar de mandarte efectivos cada vez más potentes y sofisticados. Y encima te puedes encontrar a estos psicóticos en un control de carretera cualquiera y liártela pardísima, complicándote una misión sencillita porque han oído disparos.

Empezamos el juego configurando primero es aspecto físico de nuestro ghost, y aquí sí que hay múltiples opciones y posibilidades, a diferencia de The Division. Aquí podemos elegir múltiples caras, peinados, elementos decorativos, tatuajes, marcas… y ya en la ropa no os digo nada. Cada prenda tiene del orden de 10 variantes diferentes mínimo. Toda una orgía de posibilidades. Las mismas que tendremos con respecto al armamento.

Empezaremos con un fusil de asalto básico y un subfusil, más una pistola. Si curioseamos en el armero veremos que tenemos para cada una de ellas unas cuantas piezas modificables, que tendremos que ir descubriendo por el mapa, así como la posibilidad de pintarlas de la forma que más nos guste. Incluso esquemas diferentes para cada pieza. Descuidad, que apenas terminemos la primera misión se nos desbloqueará el primer rifle de francotirador. Así puedes llevar el equipo según sea tu estilo de juego, porque otra de las cosas curiosas de este GRW es que siendo muy parecido en mecánica de gameplay a The Division, es completamente diferente.

Aquí podemos elegir si vamos completamente en sigilo, y si nos descubren escabullirnos hasta que la cosa se tranquilice, o bien adaptarte y controlar la situación, o directamente pasar a modo combate y que salga el sol por Antequera. Podemos “pedir prestado” un humbee con una ametralladora pesada gatling en el techo, o directamente una tanqueta de control de multitudes y entrar a saco. O bien usar un helicóptero para saltar en paracaídas  o usar la artillería del mismo para barrer cualquier oposición que te encuentres, o usar el dron para pedir un ataque de los rebeldes, o un bombardeo con mortero en alguna instalación crucial, como el generador o el inhibidor de drones, o la batería de misiles tierra aire… Como veis las opciones son variadas.

Además también dependerá de la suerte y/o pericia que tengamos en esa eliminación selectiva. Si jugamos en solo los tres ghosts que nos acompañan son tiradores de élite que acabarán con los blancos que marquemos en una ráfaga sincronizada, pero si alguno de los sicarios ve a alguno de sus compañeros caer, inmediatamente empezará a mosquearse o directamente pedirá refuerzos en forma de coches llenos de sicarios previamente cabreados, o un helicóptero de combate artillado y con una vista y una puntería portentosa, que se acrecienta según sea el nivel de la región.

Aunque el juego está muy pensado para jugarse en compañía de amigos, (importante, si sois menos de 4 tendréis que hacer la misión los 3 o 2 que seáis), es muy disfrutable en solo. Tus tres compañeros IA son perfectamente competentes, se posicionan para tener tiro franco en esa modalidad de disparo sincronizado, y si son detectados intentan escapar y piden ordenes, que podrás proporcionar mediante una rueda de opciones compartida para ellos y los atacantes de los rebeldes, que te pueden dar ciertos servicios interesantes según los vas desbloqueando al ayudarles con sus misiones. Cosas como reconocimientos sobre el terreno, ataques de sicarios, maniobras de distracción, o proveerte de un coche (que no es ninguna tontería teniendo en cuenta que te vas a perder explorando o escapando de los amigos de Santa Blanca o La Unidad.

Y poco a poco, desmantelando estructuras, eliminando subjefes, ayudando a la guerrilla rebelde, irás avanzando y consiguiendo acercarte a El Sueño, ese líder carismático y controlador del cartel, que esta omnipresente hasta en el minuto uno del juego. Y terminarás la historia. Pero aún tendrás muchas más cosas que hacer. Por ejemplo completar el arsenal es algo tremendo, entre la variedad de armas y sus correspondientes accesorios creo que tenemos una enciclopedia completa de armamento moderno y como hacer bricolaje con él. También progresa nuestro personaje bien en forma de evolución por nivel, bien por haber encontrado una serie de medallas del cartel que nos otorgan puntos de habilidad para, por ejemplo, aguantar más corriendo, tener mejor pulso con los rifles de francotirador, mejorar las prestaciones de nuestro dron, desbloquear minas y explosivos, mejorar las habilidades de nuestra troupe de ghosts…

Ya hay speed run del juego, y no se cuántas horas son, pero me sorprendió que eran varias, no unos minutos, más que nada porque las misiones están ligadas entre si, y si no sigues la cadena, no se activan, a mínimo 6 misiones principales por región.. Pues un buen rato de matar y generar dolor. Pero como nosotros no hacemos estas cosas, si no que nos gusta disfrutar de los juegos, tenemos horas y horas y horas de exploración, eventos en tiempo real, recolección, personalización y disfrute, porque estamos en un mapa vivo, con una radio que nos canta y nos cuenta, y nos lleva a esa Bolivia narco, que la Bolivia real ya ha protestado por ser diseñada como una nación de narcotraficantes y añadiendo otro episodio bochornoso en la historia de no comprender lo que son los videojuegos.

El juego es entretenido si te va este tiro de juegos, si no lo aborrecerás, porque tiene una parte bastante repetitiva (saca el dron, marca blancos, elimínalos, repetir). El modelado de los personajes está muy bien y se ha optimizado desde las betas (que también tenían una pérdida de frames bastante notoria. sobre todo en PC) pero se les ve correctos, bonitos y creíbles.

La conducción tiene sus claroscuros desde los coches que son sensibles como un bebe foca, pasando por las motos, que son de rozar el mando, los helicópteros tienen su aquel hasta que los dominas, y finalmente los aviones que son un horror, llegando en las misiones que tienes que robarlos a aterrizarlos por la zona de la misión e ir rodando por el campo hasta que te la dan por conseguida. Es así de triste, no me hago con ellos.

Pero el jugarlo merece mucho la pena, sobre todo si te gustan estos juegos de disparos con algo más de chicha. Aquí no eres un agente acorazado con botiquines para curarte. Aquí como te tires al pisto, te friegan el morro enseguida, porque igual que tú con dos tiros te los cargas a ellos, ellos hacen lo mismo contigo, pudiendo tus compañeros recuperarte una vez si son IA, o sin límite si son humanos. Aquí no hay juego de coberturas como en The Division, aquí corres a cubrirte y te quitas de la línea de fuego, no hay tecla para pegarse a las cajas. Solo corres o te agachas, y sobre todo te apoyas en los compañeros para no quedarte encerrado en el fuego cruzado. Con mi compi Saya y otro par más, nos hemos hecho misiones de una zona de nivel 5, que es la máxima dificultad, en sigilo completo y sin ser detectados durante casi dos horas de concentración y comunicación.

Porque además el juego incorpora un chat de voz incorporado a nivel de escuadrón muy competente, mejor que el previo de The Division, en el que de repente se montaban unos ecos que hacían imposible charlar con tus compañeros y acababas haciendo un grupo de la consola. Muy claro y que lo hace independiente de otro sistema de chat, al menos el de PlayStation 4 funciona estupendamente desde que un compañero se une al escuadrón.

Así que como resumen, lo recomiendo, pero sabiendo a que vas a jugar. Operaciones encubiertas, pero no como en Rainbow Six, que son demasiado profesionales, ni como en The Division que es un RPG encubierto. GRW es el hermano divertido, sin compromisos ni ataduras, que te permite jugar y echar unas risas si tienes el día cafre, o vivir la operación del Team Six acabando con Bin Laden, dejándote llevar el equipo que te apetezca, y abordarlo como quieras. No es un juegón, pero es tremendamente divertido y gratificante. Tiene fallos y partes menos vistosas, pero no desmerece nada a la saga de la que hereda el nombre, y si no te importan sus pequeñas particularidades, te dará a cambio horas y horas de diversión solo o mal acompañado.

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