Análisis Aftergrinder

¿Cómo definirte Aftergrinder? Quizá seas un subidón de adrenalina, quizá seas una tortura,
quizá seas un juego redondo.

La dificultad en los videojuegos es un tema extraño, en un principio los programadores no
podían recrear unos escenarios enormes y no había mecánicas para que el jugador recordara
un combate más allá del esfuerzo empleado en él.

A ver, había bosses y puzles que precisaban de una estrategia y métodos muy concretos para
superarlos, sí, pero ahora un mando tiene entorno a catorce botones a diferencia de los seis
actuales, por tanto, las opciones de control y lo métodos que podemos emplear aumentan.
Aftergrinder emplea tres botones… unos cuantos baches que suponen pérdida automática y
dos dimensiones… y lo hace bien… pero con una gran dificultad de por medio.

Es un juego que consiste en ser un patinador profesional en un entorno punk que debe llegar
a una meta pasando por unos obstáculos. En un inicio el juego te espeta unas frases para reírse
de ti por si esperas argumento y entonces el juego empieza:

Sé que esta especie de pseudocómic pille desprevenido a más de uno, pero intentar mirar todas las imágenes lo más rápido que podáis y eso es lo que se siente al jugar a Aftergrinder… acompañado de la música más cañera que podáis.

También hay que conseguir tres estrellas por escenario tal y como veis en la parte superior derecha de las imágenes. Otro tema importante es el tiempo, debemos de batir nuestros propios records si lo deseamos, ¿os fijáis en la parte superior izquierda? Eso es lo que dura cada nivel, diez segundos, quince…

En el juego debemos de esquivar los muros de noventa grados que vemos en la imagen, ya que chocarte contra uno de ellos supone volver al inicio, pero no es el único bache que tendremos… para ello contamos con la tecla arriba para adherirse al techo y cuando llegue el momento la tecla de dirección abajo para volver al suelo… y eso unas veinte veces en los primeros niveles… que duran diez segundos…

Luego contamos con una especie de modo turbo para acelerar y superar nuestras marcas… pero no abusemos de ello.

Por otra parte, está el tema de su duración. Este es un juego largo ya que va a frustrar mucho, más yo os digo adelante, sacad adrenalina.

El juego se divide en tres escenarios principales que vienen a ser el fondo del juego y ciertos parapetos que debemos esquivar subdivididos a su vez en quince niveles. Los mundos son perfectamente accesibles en cualquier momento, pero los niveles no, siempre habrá que empezar por el primero.

¿Y hay alguna excusa para terminar Afterbringer en su totalidad? Bueno, la primera excusa es estar loco si quieres conseguir todas las estrellas y la segunda es un rotundo sí del que prefiero guardar silencio.

Felices carreras y buenos choques (nadie se librará)…

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